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November 7, 2011
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Cap05 "El Engaño no Planificado"

-Buenos días, Nami san!- se oyó desde la puerta con tono familiar.

La pelirroja se giró, conservando una expresión seria al mirar al tipo que les recibió el día anterior.

-Zoro te está buscando. Creo que tienes algo que explicarle y te aseguro que es la última persona en la tierra a quien querrías ver pidiendo explicaciones.- sentenció sin inmutarse.

-E…eto…. Hice algo que les haya molestado?

Nami, que se había vestido con unas prendas prestadas por la mujer que curó sus heridas, pasó por su lado con la clara intención de salir de la cabaña.

-Me encantaría ver cómo me lo explicas a mí, pero eso sería hacerte un favor.- dijo finalmente, antes de desaparecer de su vista.

En la aldea, Zoro y el niño que le mostraba el camino, daban cuenta de la tranquilidad de los aldeanos.

-No parecen muy asustados.- dijo interrogante.

-Asustados por qué?- preguntó curioso el niño.

-Se supone que Don Barbo y sus secuaces vienen hacia aquí, no? Por qué nadie se altera con eso? No esconden a los niños ni toman las armas. Es que acaso no les importa?

-Mnh? La única que está nerviosa hoy es Hiesaku. Los demás no tienen nada que temer.- aclaró.- Oiga, Señor, esa espada es suya?

-Y esa tal Hiesaku… qué van a hacer con ella?

-Hiesaku tenía un novio hace tiempo. Su novio murió, de modo que tiene que buscarse otro, pero ella se niega.- la voz de la mujer que curó a Nami irrumpió en la conversación.- La obligarán a cumplir con sus deberes de Esposa o la matarán. Los que se cierran al amor no pueden sobrevivir en esta isla.- sentenció

-Qué locura es esa?...- susurró incrédulo

-Los Pretendientes y las Esposas sólo tienen una obligación: tratar de enamorarse o enamorar. Es el destino que Don Barbo ha impuesto a todos los que habitan aquí. El destino que la Espada Lunar quiso traer consigo cuando llegó a esta isla.

-Incluso usted?

-A mi no me mata porque ya vine muy mayor a esta isla y mis romances pasaron demasiado rápido. Ya no puedo enamorar ni me siento con fuerzas de enamorarme, pero mis cuidados ayudan a que las personas que llegan aquí se conviertan en una nueva inversión. No gana nada deshaciéndose de mi.

-Y cuándo llegará ese Don Barbo?

-A la tarde. Da los avisos al alba y de ese modo los implicados en su visita tienen un último espacio de tiempo para tomar una decisión. A ti y a tu amiga….- descubrió una reacción en el muchacho.- …. ya os quedó claro lo que tenéis que hacer cuando os pregunten?

-Si se refiere a lo fingir que estamos enamorados, olvídelo. No tenemos intención de sobrevivir mintiendo.

-Eres muy orgulloso, pero viendo lo fuerte que pareces y que portas esa espada… no es de extrañar.

-Soy un espadachín, Señora. Mi vida se basa en la fuerza.

-Y te considerarás más fuerte cuando tu orgullo ponga en riesgo la vida de tu amiga?

Zoro quedó en blanco unos segundos, asimilando aquella última cuestión planteada.

-Discúlpame si me equivoco pero… ella no parece tan fuerte como tú y una muerte sobre tus hombros puede llegar a pesar más que de lo que la propia fuerza es capaz de soportar.- dicho aquello, atravesando la entereza del espadachín, la mujer se retiró.

Siguió con la mirada a la mujer, hasta que algo hizo que sus ojos se abrieran de par en par y la sangre corriera brava por sus venas.
Rupert se encontraba a varios metros de él, conversando con la recién encontrada mujer que parecía estar informándolo.

La velocidad con la que llegó hasta él sorprendió a todos los presentes y las mujeres esbozaron un grito al ver como Zoro había arrojado al tipo al suelo, con su espada desenvainada apuntando directamente a su cuello, mientras impedía su huída tomándolo de la ropa.

-QUE…?! ZORO SAN!!! QUÉ OCURRE?- preguntó sorprendido

-Cómo que "qué ocurre", bastardo?! Sabes perfectamente lo que quiero que me expliques!…- masculló, apretando los puños y mostrando una expresión no atenta a burdas explicaciones.

-Bueno, verás….. yo….

-QUÉ DEMONIOS NOS HICISTE ANOCHE?! EH?!

-Deja que te lo explique! Todo tiene una explicación, hombre!- comenzaba a asustarse
-Empieza a rezar….- susurró con voz fiera.

-No! No! Yo no….

El espadachín alzó su espada, visiblemente dispuesto a no esperar respuesta alguna y cobrarse un alto precio a cambio.

-QUE DEMONIOS QUERÍAS QUE HICIERA??! NO ES UN DELITO INTENTAR ARREGLAR LAS COSAS! ESTA ISLA ESTÁ PENSADA PARA ESO! TODO CUANTO HAY AQUÍ ESTÁ DESTINADO A ESE FIN! YO SOLO HICE LO QUE CREÍ MÁS CONVENIENTE PARA TODOS!

-Nos preguntaste a nosotros qué era lo que más nos convenía?- gruñó

-No, pero….- pareció darse cuenta de algo.- ….No me digas…. Entonces, ustedes dos….? Jejejejeje Increíble…. Así que es eso…. Supongo que la pasaron muy bien anoche. En tal caso… quizás deberías agradecérmelo, amigo.- sonrió.- Seguro que sin mi ayuda jamás hubiesen sentido algo así.

Se hizo una envestida instantánea e inconsciente hacia su cuello, que elevó nuevos gritos entre las mujeres.

-Zoro!- el arma se detuvo al roce con su piel. Si tan sólo tragaba…. la sangre brotaría. El espadachín miró en la dirección y vio a Nami con ropas típicas de la aldea, con las manos en la cintura y una expresión serena y fuerte.- Déjale. Afortunadamente para nosotros, ayer no consiguió lo que pretendía, de modo que dejemos pasar el asunto para que quede como advertencia.

Ella había prometido no interponerse, de modo que seguramente aquello tenía alguna oculta intención. En cualquier caso… se la veía despampanante y decidida, nada que ver con la frágil afligida que recordaba haber descubierto minutos antes.

Él la continuó mirando, dudando entre la realidad y la ficción y entre lo que debía hacer y lo que no. Sin apartar sus ojos de los de ella, el silencio se mantuvo tanto que creyó vislumbrar un brillo tembloroso en los ojos de la pelirroja. Acaso aguantarle la mirada le estaba haciendo sufrir?

Soltó al tipo y apartó sus ojos de ella, liberándola de la presión que aquello parecía suponerle. Se incorporó y se acercó a la mujer.

-Cuando Don Barbo llegue… quiero que me avisen.

-Descuida…- dijo temblorosa la vieja mujer, asimilando la reciente escena.- No hará falta que nosotros te avisemos. Él también querrá veros a vosotros. Ahora…- se recompuso y suspiró- …quisiera hablar con vosotros a solas. Seguidme, por favor.

La pelirroja y el espadachín siguieron a la mujer hasta una pequeña cabaña, situada en el centro de la aldea. No se miraron ni una sola vez, pero tampoco expresaron nada fuera de lo habitual en ellos.

-Sentaros un momento, por favor.- obedecieron, manteniendo una distancia prudencial que nació de forma inconsciente.- Quiero que me digáis la verdad. Ocurrió algo anoche… que pudiera significar que existe algo entre vosotros?

Ambos dieron un respingo y quedaron mudos.

-Po…Por supuesto que no! Cómo se le ocurre?!- reconoció a la Nami real en aquellas palabras- Este mendrugo y yo lo único que tenemos en común es el rumbo y la compañía. Jamás ha habido entre nosotros algo que no fueran las ganas de tirarlo por la borda para no tener que aguantarlo más!

La mujer guardó silencio, anotando mentalmente su respuesta. Luego miró a Zoro, el cual se sintió incómodo con aquella mirada inquisitiva y dio un leve respingo hacia atrás.

-Y tú….? Tampoco sentiste nada fuera de lo habitual?- preguntó serena

-Yo?! Qu… Qué podría haber sentido?- apartó la mirada de ambas, enfurruñado y molesto.- El único capaz de soportarla y de desear algo con ella es un tipo que ahora mismo andará medio loco buscándonos….

Nami miró al suelo, recordando a Sanji y sus continuos intentos por conquistarla. Sonrió apenada, dando por cierto que ellos dos eran completamente diferentes y que la respuesta de Zoro sin duda era la más auténtica verdad.

-Entonces, espero que no os importe que estudie el asunto para que vuestras vidas no terminen hoy.

-Qué quiere decir?- preguntó la pelirroja

-Si es cierto que no sentís nada, absolutamente, el uno por el otro…. Demostradlo….. y buscaré el mejor modo para que podáis fingir un liviano amor que consuma cualquier duda que Don Barbo pudiese albergar al respecto. Si no parecéis enamorados, él os matará.

Ambos tragaron saliva y preguntaron a coro, con voz temblorosa.

-De…mostrarlo?- se sorprendieron y miraron, evitando sus miradas instantáneamente.

-Poneros en pie, por favor.- obedecieron.- Ahora quiero que os acerquéis el uno al otro hasta estar completamente pegados. Manteneos en silencio y quietos hasta que yo os avise.- sin cruzar una mirada, se giraron de frente y se quedaron a un paso del otro.- Más cerca!- apremió, viendo como el carácter resuelto de ambos desaparecía al comportarse como niños que son reprendidos y obedecen de mala gana. Los pies casi juntos de Nami quedaron entre los de Zoro, que mantenía las piernas más abiertas. Él miraba arriba, mientras que ella agachaba la cabeza. Trataban incluso de respirar silenciosamente para no delatar el nerviosismo que comenzaba a recorrerles.- Muy bien. Quedaos así hasta que os lo diga.

-Qué tontería! Podemos quedarnos así durante horas. Estamos demasiado acostumbrados el uno al otro.- protestó la muchacha.

-Oh, en serio?... Tal vez deberíais intentar fingir amor con alguien desconocido que esté en esta isla.

-No será necesario, Señora.- cortó él, sereno- Encuentre cuanto antes un modo para hacernos ver como una pareja el tiempo suficiente para que pueda encargarme del asunto a mi modo.

-Qué lástima empezar una relación que va a dejarme viuda.- lamentó Nami, ridiculizando la seguridad del espadachín.

-Ey tú! Insinúas que no puedo encargarme de esto a mi manera?!

-Insinúo que eres un orangután retrasado que cree que todo se soluciona con la fuerza bruta y que va a conseguir que nos maten!!

-Basta.- serenó la mujer- Permaneced en silencio.- ambos callaron de mala gana.

Buscando algo con lo que entretenerse, la pelirroja miraba todo cuanto tenía a la vista. El pecho de Zoro daba paso a sus marcados abdominales y sus manos quedaban sueltas junto a las caderas. De nuevo sintió calor al mirar detenidamente aquellas manos. Hizo un leve (e inconsciente) movimiento, casi imperceptible, como si su cuerpo se inclinase hacia el de él. Contuvo la respiración y carraspeó, recuperando la serenidad, pero…. si tan sólo él alzase los brazos y la rodeara con ellos, no habría diferencia alguna con el modo en que habían estado horas antes. Tan cercano… y a la vez tan lejos.

El espadachín se obligaba a mirar al techo de la cabaña, convencido de que sería lo más prudente y dejando de ser consciente de la persona que estaba casi topando con su cuerpo. Sin embargo, la tensión le hizo agachar la cabeza y la visión del hombro y el cuello de Nami (que giraba la cara en la otra dirección) le sorprendió por su cercanía. Sintió que sus manos se alzaban y abrían y tomó consciencia suficiente como para evitar que aquel ademán fuese descubierto. Respiró un poco más fuerte sin darse cuenta, sintiendo como aquel hombro se movía y supo que había sentido el aire de pleno. Qué había sido aquello? Una reacción?

Nami se sintió desfallecer. Aquella última respiración del espadachín desprendió un soplo que alcanzó su hombro directamente y la hizo estremecer. Cerró los ojos y quiso mantener la sensación de haber sido acariciada por él de forma involuntaria, pero los abrió de golpe, recordándose la situación.

-Mmmm…. Está bien. Ahora, toca el cuerpo del hombre que tienes frente a ti, pelirroja.- dijo la mujer

-QUE HAGA QUÉ? USTED ESTÁ LOCA!

-No puedes hacerlo?

-Co…como que si no….? - se enfurruñó- Por supuesto que sí! Es sólo que me parece una tontería de lo más absurda!- se giró de vuelta a él, poniendo sus manos en el pecho de Zoro y quedando perpleja y muda al instante. Mantuvo su rostro oculto por sus cabellos- Lo… lo ve?

Liberándose de su juicio, no pudo evitar tomar las riendas de la situación con sus deseos como guía. Desplazó levemente sus dedos, separándolos y volviéndolos a juntar, a modo de caricia. Alzó los ojos y su mirada encontró los ojos del espadachín, quien la miró un par de segundos con mil preguntas reflejadas en ellos, para luego girarse ligeramente hacia el otro lado. Vio como él cerraba los ojos sin cambiar la expresión y sus labios temblaron ante la tentación que la inundaba, una tentación de besarlo en aquellos parpados cerrados y en aquellos labios inexpresivos que tanto decían  sin mediar palabra.

Volvió a ser consciente de la presencia de la mujer, girándose orgullosa hacia ella mientras clavaba sus dedos en los hombros del muchacho.

-ASÍ ESTÁ BIEN?!- gruñó violenta y enojada.

-Ite!

-Serías capaz de darle aunque sea un besito?- propuso, infantilmente maliciosa.

-QU….?- dejó la boca en la posición correspondiente a lo que iba a decir, perpleja y con un notorio tic en la ceja.- Está bien, vieja bruja! No he besado a este mentecato antes, pero no moriré por hacerlo ahora! y que nos dejes en paz de una buena vez…

Se volvió hacia él, con la clara intención de "hacerlo y listo", pero volvió a encontrarse con sus ojos y bajó la cabeza en silencio.

-E…eto… con permiso…- susurró, acercándose al espadachín, con las manos sobre sus hombros, y posando sus labios en un contacto breve, pero cálido, en su mejilla. Al retirarse… el rostro de Zoro, que se había girado hacia ella, se deslizó contra el suyo lentamente, agachando la cabeza con los ojos cerrados cuando ella terminó de distanciársele y girándose hacia otro lado sin llegar a abrirlos.

Qué demonios había significado ese gesto??! Era como si la hubiese buscado para… AAAGGGGGGG la mala leche que le provocaban los nervios la invadió de nuevo, haciendo que clavase nuevamente sus dedos en él.

-Iteee!

-Muy bien! Así ya has terminado tu parte.

-MI QUÉ? A QUÉ SE REFIERE? ES QUE HAY ALGO MÁS O QUÉ? DÍGALO YA!

-Ahora él.

Ambos temblaron

-Él? A qué… A qué se refiere?

-Chico. Es tu turno. Tócala y bésala donde tú prefieras. Necesito estar segura de que no hay amor por parte de ninguno.

-Señora… me está empezando a cabrear.- advirtió el muchacho.

-Y eso por qué? Acaso tú sientes algo por ella y no has sido capaz de decírselo?- el peliverde agarró su espada mientras la vena de la sien se hinchaba palpitante.

-Se acabó. Saldremos de aquí a mi maldita manera.

Nami puso cara de protesta, pero se giró con la cabeza gacha y los ojos cerrados (con los puños apretados a modo orgullosa) hacia Zoro.

-Vamos, Zoro! Haz lo que te dice y acabemos cuanto antes con esta estupidez!

-No lograremos nada fingiendo…

-Hazlo!- exigió, callando definitivamente sus protestas.

Cuando aquellas grandes manos apresaron sus hombros abrió los ojos de par en par, tiñendo de rojo vivo sus mejillas. No se movió, pero tampoco creía poder hacerlo aunque quisiera. La explosión de sorpresa y agrado se fundían en una peligrosa mezcla que no sabía cómo exteriorizar.

Sus manos resbalaron hacia arriba lentamente, pasando por sus hombros hasta su cuello. Una vez allí, ambos reaccionaron al compás. Ella alzó la cara (con los ojos cerrados) y él presionó un poco el contacto, recordándole lo fuerte que la trajo hacia sí, la noche pasada, de forma inconsciente. Nami suspiró silenciosa, pero él estaba lo suficientemente cercano a sus labios como para darse cuenta. Enredó los dedos de una de sus manos en los cabellos de su nuca, aferrándolos con firmeza, mientras que la otra mano acarició su costado hasta fijarse en la cintura.

La volvía a tener a su merced y el desconcierto de saber quien era, más los recuerdos pasados escasamente haría unas horas, confundieron de tal modo sus pensamientos que fue el puro instinto quien tomó las riendas de la situación.
El beso de ella, su inevitable caricia con el rostro. Por qué había sentido la imperiosa necesidad de acercar su cara a la de ella? De demostrar de algún modo que deseaba abrazarla y permanecer tan cercano? Y por qué se había sentido tan completo al hacerlo?

Esas manos… Esas enormes y toscas manos… Creía estar fundiéndose en puro caramelo y cuando él la besó en los labios su cuerpo se erizó, alzando los talones del suelo y posando su mano sobre el brazo más alzado del espadachín. Zoro volvió a resbalar por su rostro al apartarse y los talones de Nami regresaron al suelo.

"No te vayas…"

"No me sueltes…"

Parecían querer gritar desde su interior.

Ella abrió los ojos, mirándolo sin temor ni reparo alguno. Zoro estaba levemente sonrojado, aunque con expresión severa. Inesperadamente se descubría que el espadachín era bueno fingiendo cuando se lo proponía.

Ambos habían sufrido lo indecible para no obrar ningún otro movimiento a parte de los narrados.

-Está bien.- dijo la mujer.- Me habéis convencido, muchachos. No existe nada entre vosotros dos. Creo que sé… cual es el mejor modo de que Don Barbo os encuentre ciertos momentos que parezcan revelar una relación de amor entre ustedes.

-Al fin…- suspiró la pelirroja, abandonando el enfrentamiento con Zoro.

-Está segura de que eso funcionará?

-Completamente.

-Queremos ganar tiempo hasta que lleguen nuestros compañeros.- dijo ella

-Fingiremos sólo hasta entonces, pero sin trucos ni exageraciones.- prosiguió él

-Tranquilos, sólo tendréis que parecer enamorados en los momentos que Don Barbo visite la aldea, el resto del tiempo podréis ser vosotros mismos.

-Perfecto!- sonrió Nami con picardía, alentando la posibilidad de surcar pronto los mares de nuevo.- Y díganos…. Qué método cree usted sea el más apropiado para engañarlos?

-Kukukuku…….

-Ein?- temieron a coro.

Aquella tarde, Zoro y Nami recibían los saludos de todos los aldeanos, sentados en unas cajas en la Plaza Mayor, con….. GRILLETES EN LOS TOBILLOS!!

-Ba-chan….- susurró Rupert.- Crees en serio que ese es el mejor modo de demostrar que están enamorados?

-Kukukuku…. Por supuesto, Rupert. Cada uno tiene preso un pie, de modo que habrán de caminar juntos o tropezarán todo el rato.

-Eto… pero por lo que llevo visto, esos dos no se compenetran demasiado bien…. Estarán tropezando todo el rato. De veras lo lograrán así?

-Precisamente.

-……………………Sigo sin entenderlo.

-Cuando se acercan el uno al otro, se puede adivinar en sus rostros que existe algo….

-Notaste algo cuando los llevaste contigo?

-Kukukuku…. Tropezarán y caerán, de modo que los momentos en que sus cuerpos se acerquen el uno al otro serán muchos y será ahí donde podrás ver la respuesta tú mismo.

-Si tú…. lo dices….- temió, mirando a la pareja.

Nami respondía con exagerada simpatía, mientras que Zoro ignoraba los saludos con aspecto de estar hasta el gorro de todo aquello.

-Pronto no te quedarán dudas.- afirmó convencida.
EL QUE GUARDA, ENCUENTRA ;)

Y es k después de meses he encontrado al fin el resto de capítulos k tenía escritos!!! XDDD Menos mal, pork sin ellos me era imposible escribir el final del fic y sería una auténtica pena T_T

Los tenía en un cd super perdido de la mano de dios en montañas de cds de todo tipo. He tenido una potra increíble dando con ellos de una maldita vez.

Espero k les guste la continuación, de verdad que sí :)

Un Saludo :3
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:iconul-him:
Ul-him Featured By Owner Nov 27, 2011
Habia pasado tanto tiempo que tuve que leerlo de nuevo para recordar, pero valio la oena, muchas gracias por avisarme por favor no dejes de escribir.
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:iconkuroda-eiri:
KURODA-Eiri Featured By Owner Nov 29, 2011
Pretendo finalizarlo, no te preocupes ;D
Gracias por leerlo y por comentar ^^
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:iconnewve88:
newve88 Featured By Owner Nov 12, 2011
Espero impaciente el final de este fic,estoy enganchadisima jejeje me encanta tu trabajo. Un saludo muy grande
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:iconkuroda-eiri:
KURODA-Eiri Featured By Owner Nov 13, 2011
Ahora que tengo lo escrito (hasta el cap 10) puedo darle final, menos mal :D
Iré corrigiendo de dos en dos y colgándolos hasta haber subido los 10 k tenía y luego continuaré según estaba planeado XDDDDDD
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:iconmiau-nya:
Miau-nya Featured By Owner Nov 8, 2011  Hobbyist Digital Artist
Diox mi luz con la abuela. Por sus arrugas que consigue juntarlos xDDDD
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:iconkuroda-eiri:
KURODA-Eiri Featured By Owner Nov 8, 2011
XDDDDDD
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